El Índice de Libertad Financiera (ILF) o cómo comprar tu libertad

El dinero es uno de los temas que más controversia genera en el ser humano. A menudo, se ve como algo sucio, algo corrupto. En el imaginario popular, las personas que tienen mucho dinero son vistas con recelo, sospechando de ellas que algo oscuro habrán hecho para conseguirlo. Pero por otra parte, la mayoría de cosas que hacemos a diario en nuestras vidas guarda relación directa con el dinero, con lo que a pesar de considerarlo algo sucio, todos estamos deseando “ensuciarnos” con él. Desde que nos despertamos por la mañana, encendemos el interruptor de la luz, nos duchamos, nos vestimos, miramos el móvil, ponemos la tele, desayunamos, cogemos el coche o el transporte público, trabajamos o estudiamos, vamos a comprar al súper, vamos a comprar ropa, pagamos la hipoteca o el alquiler,… Prácticamente todo lo que hacemos guarda relación directa o indirecta con el dinero.

Pero, ¿realmente es malo el dinero? A mí me gusta utilizar una metáfora que consiste en ver el dinero como un cuchillo. Es una herramienta muy necesaria, se pueden hacer muchas cosas con él y dependerá del uso que le demos para que sea considerado como “bueno” o “malo” en sí mismo. Exactamente igual que pasa con el dinero.

 

LA TRAMPA DEL DINERO EN NUESTRA SOCIEDAD

Pero aunque el dinero no sea bueno ni malo en sí mismo, es cierto que alrededor de él hay montado todo un complejo sistema para mantenernos cautivos, prisioneros dentro de una cárcel de la que es muy difícil salir. Y en esto no vale culpar a nadie, somos nosotros mismos quienes caemos de cuatro patas en el engaño y alimentamos el mecanismo. ¿A qué me estoy refiriendo? Obviamente, a la trampa del consumismo. Hay una cita que dice que “demasiadas personas gastan el dinero que ganaron para comprar cosas que no quieren, para impresionar a gente que no les gusta” (Will Rogers). Quizá pienses que no es este tu caso, pero te invito a que hagas una lista del dinero que has gastado estas Navidades y analices cuántas de esas compras eran realmente necesarias, cuántas han sido por la “obligación” de las compras navideñas y cuántas por un mero capricho consumista.

Pero el problema del dinero no está solo en el consumo, sino en el endeudamiento que asumimos para poder acceder a comprar productos o servicios que sin esa financiación no podríamos tener. El engranaje de la maquinaria funciona perfectamente: trabajamos un montón de horas (quien tiene la suerte de poder hacerlo) para poder comprar las cosas que creemos necesitar, así como para pagar las deudas de todas aquellas que hemos comprado a crédito. Mientras no nos falte el trabajo, la maquinaria estará en funcionamiento y, posiblemente, iremos incrementando nuestro nivel de gasto y de endeudamiento en paralelo, quedando prisioneros de una telaraña de la que es difícil escapar.

 

CÓMO COMPRAR TU LIBERTAD

No somos conscientes de la magnitud del problema hasta que un día nos damos cuenta de que nuestra vida no va por el camino que nos gustaría y nos planteamos un cambio de vida. Entonces, nos damos cuenta de que no podemos parar de pedalear si no queremos caernos de la bici. Mientras entra dinero cada mes por la puerta, podemos mantener el ritmo de consumo y de endeudamiento que llevamos, pero la mayoría de veces no podemos permitirnos ni siquiera una tregua de un mes. El llamado “estado del bienestar” tampoco ayuda, ya que vivimos tranquilos creyendo que, si algo nos pasa, estaremos a salvo. Pero esto tiene sus limitaciones.

¿Y cómo podemos salir de este círculo vicioso?

¡Te propongo 4 reglas de oro y una ecuación mágica!

REGLAS DE ORO:

  1. Lleva un registro mensual de todo lo que gastes. Cada vez que abras el monedero, cada gasto que pagues con la tarjeta de crédito o cada cargo que se realice en tu cuenta corriente, anótalo en una libreta o en una hoja de Excel, clasíficalo según su naturaleza y haz un resumen a final de mes. El mero hecho de saber que tienes que reflejarlo evitará una buena parte del gasto compulsivo que hasta ahora tenías. Por otra parte, cuando acabe el mes y revises tu cuenta de gastos mensuales te escandalizarás de ver la cantidad de dinero que te has gastado en determinadas partidas, especialmente, aquellas de pequeño importe (cafés, tabaco y otras pequeñas compras). Si necesitas un modelo de Excel para controlar tus gastos, pincha aquí y te lo enviaré.
  2. Evita endeudarte. Intenta vivir sin deudas. Los que lo han conseguido (no es mi caso aún) dicen que la sensación es espectacular. Libertad en estado puro. Si necesitas comprar bienes de alto coste como una casa o un coche, entonces endéudate, pero antes de hacerlo sé muy consciente de la cuota mensual que vas a pagar y del tiempo en que vas a estar haciéndolo.
  3. No caigas en la trampa del dinero fácil.  ¡Prohibido endeudarse para comprar productos o servicios habituales! Si no puedes ir de vacaciones, aprovecha para conocer tu ciudad. Si no puedes comprarte el nuevo iPhone, seguro que encuentras en el mercado uno más acorde a tu presupuesto con el que podrás hacer prácticamente lo mismo. No utilices las tarjetas de crédito para financiar tus compras a plazos y, sobre todo, nunca, nunca, nunca llames a esos teléfonos que anuncian por la tele y que te prometen dinero rápido y fácil. A título de ejemplo, para un crédito rápido de 100€ a 30 días, los intereses serían de 30€, lo que equivale a una TAE del 2229,8%. Esto está sacado de la web de Vivus, que tan graciosamente anuncia el Sr. Carlos Sobera (vergüenza debería darle).
  4. Destina una parte de tus ingresos al ahorro. Sí, quizá te suene a algo fantástico e irreal. Soy consciente de que los sueldos son bajos y los gastos estratosféricos, pero ves pensando de qué manera y cuándo vas a poder destinar una parte de lo que ganas a ahorro. Solo de esa manera podrás comprar libertad cuando la necesites.

ECUACIÓN MÁGICA:

He creado un índice al que he llamado ÍNDICE DE LIBERTAD FINANCIERA. Consiste en calcular cuántos meses de autonomía financiera tendrías si dejases tu trabajo actual. Es decir, si desearas cambiar de vida, cuánto tiempo podrías aguantar tu nivel de gasto actual.

¿Cómo se calcula?

Sí, ya sé que no pasaré a la historia por haber inventado nada revolucionario, pero es una manera fácil y consciente de conocer de cuánto tiempo dispones para CREAR TU VIDA, en caso que decidas un día hacerlo.

Y, por favor, no te deprimas si tu ILF es igual a cero. Por si te sirve de consuelo, el sistema en el que vivimos está pensado para que este índice sea muy bajo y, si es posible, cero. En cuanto que puedas, ponte a mejorarlo. Y si necesitas ayuda, dímelo.

3 comentarios sobre “El Índice de Libertad Financiera (ILF) o cómo comprar tu libertad

  1. Valentí,

    Molt bo aquest article, hem de ésser lliures de l’esclavitud dels diners, ja ho va dir un advocat fa 2000 anys, “l’amor als diners es arrels de tota cosa perjudicial”.
    Gràcies pels articles escrits.

  2. Buenísimo artículo!!! Me ha hecho ponerle mucha más conciencia a mi economía diaria, para poder así lograr mi libertad financiera.
    Muchisimas gracias!!!!

  3. Preciós, Valentín!
    A casa hem aconseguit viure sense deutes, estalviant per poder comprar una casa on i quan vulguem, sense presses. I viure mentrestant allà on ens agrada i poder canviar si així ho sentim sense patir per vendre. Si ara passés qualsevol cosa, tenim marge de 3-4 anys de llibertat. Hem après que és el més valuós. Permet pensar amb el cap clar i no estar subjugat a fer el que altres vulguin, sinó el que tu sents i vols. Tenir una vida creativa és un projecte a llarg termini. I gent com tu ajudeu a que altres ho puguin fer possible.
    Feliç Any Nou!

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