Desprogramarse: cómo romper las rutinas y descubrir nuestra mejor versión

¿Te has parado a pensar que el cuerpo humano viene totalmente programado “de serie” y funciona como un auténtico robot? Se trata de automatismos que traemos al nacer y que hacen que podamos vivir nuestras vidas. ¿A qué me refiero? Mira:

Respiramos todo el tiempo sin parar. La sangre circula por nuestras venas y arterias sin que nadie se lo ordene. El corazón late incesantemente durante toda nuestra vida. Los huesos crecen hasta la edad adulta. Cambiamos los dientes de la infancia por otros más grandes y fuertes. Nos crece el pelo. Aprendemos a andar. Aprendemos a hablar. Nos dormimos para que el cuerpo y la mente se recuperen. Digerimos los alimentos que comemos. El hígado y los riñones depuran nuestro cuerpo sin que necesitemos saber cómo lo hacen. Envejecemos.

Si nos da el sol en los ojos, los cerramos. Si tenemos la nariz tapada, estornudamos. Si nos pica la garganta, tosemos. Si nos caemos, nos levantamos. Si nos damos un golpe, nos ponemos la mano. Si nos ponemos tristes, lloramos. Si estamos contentos, reímos. Si nos da el sol, nos ponemos morenos. Si nos hacemos una herida, cicatriza sola. Si nos rompemos un hueso, se suelda solo. Si tenemos frío, nos tapamos. Si tenemos calor, nos refrescamos.

Pero, ¿eres consciente que nuestra mente se va también programando a lo largo de nuestra vida? Se trata de un tipo de automatismos diferentes a los del cuerpo humano. En este caso, no los traemos al nacer, pero los vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida, dependiendo de nuestra familia, de la educación recibida, del país en el que vivimos, del entorno en el que nos criamos. Al igual que en el cuerpo, los automatismos de la mente funcionan sin darnos cuenta y deciden en buena parte nuestros destinos. ¿Quieres algunos ejemplos?

Los viernes nos ponemos contentos, los lunes tristes. Cuando alguien estornuda, decimos “Jesús” o “Salud”. Los hombres deben ser fuertes, las mujeres deben ser sensibles. Hay que ganarse el pan con el sudor de la frente. A los días de sol les llamamos “buen tiempo”, a los de lluvia “mal tiempo”. Cuando entramos en un sitio, decimos “buenos días”. Cuando nos vamos, “adiós”. Cuando llega Semana Santa, decimos Felices Pascuas. Cuando llega la Navidad, “Feliz Navidad”, “Felices fiestas” y “Feliz año nuevo”. Ser trabajador, es bueno y significa trabajar muchas horas, no importa si es en algo satisfactorio o de forma productiva. Cuando llegamos a la juventud, nos preguntan si tenemos novi@. Cuando tenemos novi@, qué cuándo nos casamos. Cuándo nos casamos, qué para cuándo los hij@s. Cuando tenemos el primero, para cuándo la parejita. Cuando cambiamos el coche, tiene que ser por uno mejor que el anterior y, si puede ser, mejor que el del vecin@. En Navidad, se hacen regalos. Para los cumpleaños se hacen regalos. Queremos todo lo que anuncian por la tele. Queremos un móvil cada vez mejor y más caro, aunque solo utilicemos el whatsapp, el Facebook (o Instagram o Twitter) y poco más. Llenamos nuestros armarios de ropa, aunque no podamos vestir más de dos o tres prendas al mismo tiempo,…

… y así hasta el infinito!

 

REAPRENDIZAJE CONSCIENTE

¿Es malo tener la mente programada? Bueno, de entrada pensar eso, ya sería un programación, con lo que no voy a contestar. Pero lo que sí que sé, es que la mente programada nos convierte en autómatas, en seres iguales unos a otros, en individuos inconscientes. Es curioso que “SER ÚNICOS”, una de las mayores virtudes del ser humano, en mi opinión, sea visto a menudo como “SER RAR@S”. Tenemos una especial obsesión en parecernos unos a otros, en hacer las mismas cosas, en hablar de la misma manera. A quien no lo hace, lo tildamos de “bicho raro” y es objeto de burla o incluso de marginación. El borreguismo como filosofía de vida: qué triste!

Pero, ¿qué podemos hacer? No digo que sea fácil, ya que los automatismos tienen mucha fuerza en nuestro día a día, pero desde ahora te invito a que cuestiones todo, absolutamente todo, lo que haces en tu vida. Si te parece bien, empieza por preguntarte:

  • Si vives en el país o ciudad donde te gustaría.
  • Si tu trabajo te permite evolucionar como persona.
  • Si tu pareja te hace feliz.
  • Si, realmente, quieres tener pareja.
  • Si, realmente, quieres tener hij@s.
  • Si vistes como te gustaría vestir.
  • Si tus amigos de siempre son realmente los amigos que te gustaría tener.
  • Si los programas que ves en la tele te aportan algo además de entretenerte.
  • Si los fines de semana haces lo que realmente te gusta.
  • Si necesitas tantas cosas para vivir.
  • Si necesitas gastar tanto dinero en cosas absurdas.
  • Si comer, beber, fumar o comprar cosas compulsivamente están ocultando alguna carencia emocional.

Y también puedes dedicar tiempo a pensar:

  • ¿Qué pasaría si te propusieras cambiar de trabajo?
  • ¿Qué pasaría si conocieses a nuevas amistades?
  • ¿Qué pasaría si dedicases más tiempo a lo que realmente te gusta y te hace feliz?
  • ¿Qué pasaría si dejas de hacer lo que hace felices a tus padres pero no a ti?
  • ¿Qué pasaría si empiezas a decir NO a todo aquello que no te gusta o, simplemente, no te apetece?
  • ¿Qué pasaría si dejas de acudir a compromisos absurdos que te aburren y no te aportan nada?
  • ¿Qué pasaría si te atrevieses a soñar con un futuro mejor?
  • ¿Qué pasaría si te permitieses algún capricho de vez en cuando?
  • ¿Qué pasaría si empiezas a ser tú mism@ le pese a quien le pese?

Plantearte cosas, es gratis. No pasa nada. Hazlo, quizá hagas algunos pequeños cambios en tu vida.

Y quien sabe si puedes, incluso, llegar a ser FELIZ!

 

______________________________________

¡No te vayas aún! Si te ha gustado este post, te invito a:

  • Suscribirte a mi lista de correo al final de esta página.
  • Visitar mi página principal aquí.
  • Visitar mi blog para ver publicaciones anteriores aquí.
  • Seguir mi página de Facebook aquí.

1 comentario sobre “Desprogramarse: cómo romper las rutinas y descubrir nuestra mejor versión

  1. Yo me planteé: Qué pasaría si me atreviera a soñar tener una vida mejor, más coherente y en armonía? …
    ……y te llamé.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *