El despertar de la conciencia

A menudo vivimos la vida mecánicamente. Nos creamos una serie de rutinas que facilitan el día a día, pero que también nos evitan pensar demasiado. Hacemos lo que la sociedad espera que debemos hacer, sin salirnos demasiado del guión. Incluso despellejamos vivos a aquellos que no son como nosotros, que no piensan como nosotros. Los percibimos como una amenaza a nuestras rutinas y a nuestro no-pensar.

Trabajamos en trabajos convencionales, aunque estemos provistos de dones excepcionales que a menudo no valoramos lo suficiente.

Formamos familias con parejas con las que solo tenemos atracción sexual, al principio, y una hipoteca e hijos, después.

Mantenemos amistades que hemos ido conociendo a lo largo de nuestras vidas, aunque solo sepamos hablar de fútbol, política y niños con ellas.

Vemos los mismos programas de televisión una y otra vez, con diferentes nombres y formatos, pero la misma basura mental.

Vivimos en entornos conocidos, en nuestros barrios o ciudades de toda la vida, cerca de la protección y el calor familiar.

Y, aun así, a menudo conseguimos ser felices. O, al menos, eso es lo que creemos.

EL DESPERTAR DE NEO

Neo era una persona cualquiera de una ciudad cualquiera viviendo en su Matrix particular. Tenía todo cuanto podía desear en su vida: un buen trabajo, una bonita casa, una buena esposa,… Había nacido en una familia humilde y estaba orgulloso de lo conseguido, no sin esfuerzo por su parte. Toda su vida estaba bajo control, no había lugar a la sorpresa: hacía frío en invierno y en verano calor.

Pero Neo empezó a sentirse mal. No era un dolor físico, su salud estaba perfectamente. En realidad, no sabía muy bien qué era, nunca había sentido nada igual. Era algo así como si su interior estuviera desapareciendo, como si más allá de su piel, músculos, órganos, venas y arterias, no hubiese nada. De hecho, estaba experimentando el mismísimo VACÍO

Un día, Neo tuvo muy “mala suerte”. Jugando a fútbol con sus compañeros de trabajo se torció bruscamente un pie. En caliente, la lesión no parecía demasiado importante, pero a medida que se iba enfriando, el pie se hinchó como una bota y le era muy doloroso caminar. Recordó que le habían hablado de un masajista deportivo llamado Morfeo y no dudó en visitarlo.

Morfeo era un tipo simpático. Mediana altura, complexión normal. Vamos, un tipo del montón. ¡Pero como masajista resultó ser un portento! Empezó a tratar el pie dañado y la hinchazón desapareció en cuestión de minutos. Recomendó a Neo que volviese para repetir el masaje al cabo de un par de días y Neo, obediente como siempre, así lo hizo.

Pero algo raro sucedió a lo largo de ese segundo masaje. Morfeo hablaba por los codos. No paró de explicar historias a Neo de personas que tenían problemas en sus vidas y a los que él había ayudado a solucionar. Lo curioso es que “esas” personas y “esos” problemas eran calcados a Neo y al vacío que él estaba experimentando en esa época. Al principio no le dio más importancia al tema, pero a medida que las historias se iban sucediendo, Neo se empezó a intranquilizar. 

– ¿Por qué me cuentas esas historias, Morfeo?

– Por nada, para charlar un rato contigo, Neo.

El masaje continuó y continuaron las historias. Todas como un calco de la vida de Neo. No podía ser casualidad.

– No sé por qué me explicas la vida de esas personas, pero debes saber que se parecen mucho a lo que yo estoy viviendo en estos momentos de mi vida.

– Lo sé, Neo.

¿Lo sé? ¿Cómo que lo sé? No podía ser, era del todo imposible. 

– ¿Qué quieres decir?

– Pues que el otro día que viniste noté que te pasaba algo y te he estado “investigando” un poco.

– ¿Investigando?

– Sí, pero no te asustes. No es nada peligroso, no te va a pasar nada. Yo tengo una especie de “descodificador” que me permite ver más allá cuando alguien lo necesita.

– Mira Morfeo, yo no creo en nada de estas cosas.

– Lo sé, Neo.

¡Otra vez el maldito “lo sé”!

– Si me dejas, creo que puedo ayudarte, Neo.

– Pues si puedes hacerlo, te lo agradeceré.

Morfeo instó a Neo a tumbarse en la camilla boca arriba y le pidió permiso para poner sus manos en su cabeza. Le dijo que el “descodificador” funcionaba mejor de esta manera. Neo nunca entendió por qué accedió a su petición, pero el caso es que lo hizo.

Lo que sucedió a continuación quedó grabado en la memoria de Neo para el resto de sus días. Morfeo, con los ojos cerrados, empezó a relatar situaciones en las que aparecía Neo. Algunas formaban parte de su pasado y eran fácilmente identificables. Pero otras le sucedieron con una precisión milimétrica al cabo de semanas o meses. Y no eran situaciones del tipo conocerás a tal o cual persona. Eran situaciones descritas con todo lujo de detalles en la mente de Morfeo y que se reprodujeron con una fidelidad pasmosa al cabo del tiempo.

La más espectacular de todas ellas fue una situación en la que Neo estaba en un entorno de mucha pobreza, junto a un tren y en la que una mujer con un niño en brazos le besaba en la mejilla. Cuando Neo escuchó esta historia de boca de Morfeo pensó que desvariaba. Nunca había estado en una situación similar ni se imaginaba siquiera a qué se estaba refiriendo. Pero meses después, Neo decidió hacer un viaje con su esposa a Cuba. Allí, en el mes de julio, se celebran los carnavales y es una gran fiesta que todo el mundo celebra en las calles. Las casetas que sirven carne de cerdo y ron se suceden unas a otras, como si vagones de un tren se tratase. Aunque todo el mundo viste sus mejores galas, la pobreza de buena parte de la población se hace patente. Neo andaba un poco retrasado del grupo, ensimismado, contemplándolo todo. De pronto, una joven cubana, con un niño en brazos, se le acercó:

– ¿Me puedes dar un dólar, por favor?

– Lo siento mucho. Nos han aconsejado que dejáramos todo en el hotel para evitar problemas y no llevo nada encima.

– No te preocupes, no pasa nada. ¿Me permites que te dé un beso en la mejilla?

– Claro, por qué no.

Así lo hizo y, mientras se alejaba calle abajo, a Neo le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo, recordando la visión de Morfeo meses atrás.

Neo volvió de su viaje y nada fue igual en adelante. De hecho, todo estaba cambiando desde que había conocido a Morfeo. Los pilares de su existencia, los que soportaban sus creencias más férreas, estaban seriamente dañados y amenazaban con derrumbarse.

Y así fue. Algo pasó en su interior. Una luz minúscula, infinitesimal, se encendió en algún lugar de su ser y poco a poco empezó a crecer. Se hizo más intensa, más luminosa, más potente. Y en el proceso, el vacío existente empezó a llenarse. A llenarse de comprensión, de certeza. Todo empezó a tener más sentido, todo respondía a un orden superior, antes inimaginable. Cambió cosas, muchas cosas, de su vida. Y en cada cambio, se fortaleció.

Y nada volvió a ser igual.

TU DESPERTAR

Si has empezado a leer este post, puede que te halles en una de estas situaciones:

a) Que te haya pasado algo parecido a lo de Neo, con lo que ya sabes a qué me refiero con lo del “despertar” y con toda probabilidad tú tienes tu propia historia de cómo sucedió.

b) Que hayas nacido ya despiert@, con lo que todo esto te parece algo muy obvio y hasta un tanto infantil.

c) Que todo esto te suene a cuentos chinos de gente “iluminada”, con lo que probablemente ya hayas dejado de leer hace rato, o bien sigues haciéndolo por no sabes qué extraño fenómeno.

d) Que no sepas muy bien de qué va todo esto, pero algo ha resonado en tu interior al leerlo y te ha dejado un poso que puede ser útil en algún momento.

Si te encuentras en algunas de las situaciones c) y d) no puedo hacer otra cosa que desearte un FELIZ DESPERTAR DE LA CONCIENCIA. Si tienes la fortuna de que te toque hacerlo en esta vida, nunca nada volverá a ser igual.

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4 comentarios sobre “El despertar de la conciencia

  1. Sembla mentida com et pot cambiar la vida, de viure la, com be dius, la que coneixem, amb coses que están be, altres no tan, algunes millorables pero en definitiva es la que coneixem. En alguns casos la vida ens posa davant situacions que “o las coges” o puc mirar cap un altera lloc, pero ja s’encarregarà la vida de mostrar ho les vegades necesaries perque t’en adonis. Moltes persones tenen “DONS” i no els volen o costa de veure, pero hi son. Gracies a aquestes persones tan especials, la resta del mon podem gaudir dels seus efectes.
    Valentí a mi també m’agradaria conèixer Morfeo ;))
    Gràcies per compartir!!!

  2. Muy interesante la historia de Neo, me encuentro como El con esa sensación de vacío y desearía profundamente encontrar un Orfeón que me ayude a despertar mi estado de conciencia para llenar el vacío que no es fácil de llenar con con cosas o seres materiales ,es más creo que lo que necesito está dentro de mí .
    Mi anhelo es saber cómo lograrlo, creo que muchos como yo necesitamos a Morfeo.

  3. El tema resumido de todo este despertar en mi caso e estado durmiendo y despertando vivo en mundos paralelos en los cuales me siento vacío con dudas y una infinita búsqueda y a la vez estoy con muchas Sincronías espirituales y buscando en ellas todos me dicen que todo está dentro de mi y que busque adentro ahí esta todo., ahora como me. Conecto con mi ser interior con ese subconsciente con esa voz divina con esa luz que me ara subir mi vibracion y lograr ese anelado despertar ahí me encuentro aquí estoy buscando esa llave de mi mismo….. Ayuda

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