El tercer ojo

Abro mis ojos y todo un universo de formas y colores se abre ante mí. Un atardecer rojizo, los verdes campos de la primavera, el azul del mar Mediterráneo. La piel blanca de un bebé, las arrugas cansadas de un anciano, las manos gastadas de un obrero. El tráfico asfixiante de Barcelona, la imponente Sagrada Familia de Gaudí, los relojes blandos de Dalí…

Pero justo en medio de mis ojos, entre las dos cejas, hay un tercer ojo que no se ve a simple vista. En la India le llaman ajna chakra y se le ubica en la glándula pineal, en el centro de nuestro cerebro. Pero en realidad no se encuentra en nuestro cuerpo físico, sino en nuestro cuerpo sutil.

No es un invento moderno. A lo largo y ancho del mundo antiguo y moderno, el tercer ojo ha recibido multitud de nombre diferentes. “Ojo divino”, “ojo que todo lo ve”, “ojo de la mente”, “ojo del alma”, “ojo interior”, “ojo de la iluminación”, “ojo de la sabiduría”, “ojo de Horus”, “ojo de la providencia”, “ojo de Dios”, “sexto chakra”, “ajna chakra” y “ojo de la frente”.

Pero, ¿para qué necesito este tercer ojo?

Se dice que es el ojo de la sabiduría y de la intuición. Cuando este ojo se “despierta” se abre la vía de comunicación entre uno mismo y nuestro yo superior. Es como introducirse en el flujo del conocimiento universal. Cuando aprendas a percibir dicho flujo, debes confiar en él, debes aprender a distinguir lo falso de lo auténtico. Actuará como un faro, como una guía para tu vida, para tu verdadero destino. Te dará confianza, habilidad para tomar decisiones sin esfuerzo y con seguridad, claridad mental. Podrás comunicarte con tus guías, con tus consejeros interiores…

… y muchas más habilidades que, probablemente, no creerías sin haberlas experimentado por ti mism@.

EL TERCER OJO A LO LARGO DE LA HISTORIA

 

El tercer ojo no es el invento de un hippy fumado de los años sesenta. Está ampliamente documentado en el budismo, hinduismo y taoísmo. Los ejemplos que existen son múltiples, aquí te dejo solo algunos de ellos:

  • En las estatuas de Buda y de algunas divinidades se coloca una joya entre las cejas para marcar el Tercer Ojo.
  • Las mujeres casadas de la India se ponen un puntito rojo en la frente, justo en su tercer ojo.
  • Aparece en los billetes de un dólar estadounidense, con el símbolo del “ojo de la providencia”.
  • Aparece en la Odisea de Homero, cuando Ulises viaja hacia Ítaca y aparece en la isla de Sicilia, la isla de los cíclopes, seres con un solo ojo en el centro de la frente.
  •  En el Gran Sello que aparece en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos hay una pirámide con un tercer ojo en lo alto de ella.
  • En la mitología egipcia, el dios Horus es el dios del cielo. Su ojo derecho simboliza al dios del sol, Ra. El ojo de Horus es un símbolo de despertar espiritual, de protección, de poder real y de buena salud.

Como he comentado anteriormente, se asocia al tercer ojo (situado en el cuerpo sutil) con la glándula pineal (situada en el cuerpo físico). El nombre de “pineal” deriva de la palabra “piña”, ya que es la forma que tiene dicha glándula. Ni te imaginas la cantidad de formas de piña que has visto a lo largo de tu vida que hacían referencia a este tema:

  • La piña simboliza la más elevada iluminación espiritual y aparece ampliamente en Indonesia, Babilonia, Sumeria, Egipto, Grecia y Roma.
  • El mayor monumento del mundo, el templo Ankor Wat de Camboya, está formado por unas enormes cúpulas coronadas por piñas.
  • Muchos budas de Asia tienen sus cabezas coronadas por piñas.
  • La piña más grande del mundo se halla en el Vaticano (fuente de la piña) y está flanqueada por dos pavos reales que representan la resurrección y la inmortalidad.
  • La piña aparece en el bastón del Papa y en el escudo de armas de la Santa Sede.
  • El extremo superior del tirso (bastón) del Dios griego Dioniso (o Baco en la versión romana) está coronado por una piña.
¿Casualidad? Hace tiempo que no creo en ellas.

¿CÓMO "DESPERTAR" EL TERCER OJO?

 

Aunque todos tenemos tercer ojo, en la mayoría de personas éste está “dormido”. Es por eso que la humanidad da la sensación, demasiado a menudo, de andar sin rumbo, perdida, sin guía. La pregunta del millón es: ¿cómo podemos despertarlo para disfrutar de sus maravillosas consecuencias?

La información para este post la he extraído de un fantástico libro titulado “El despertar del tercer ojo”, de Susan Shumsky. Te lo recomiendo si quieres profundizar más en este tema que, al menos a mi, me apasiona desde hace años. En él, se muestran diferentes técnicas y ejercicios que favorecen su apertura. A continuación, te dejo algunas de ellas por si quieres ir practicando.

 

VISUALIZACIÓN DEL PILAR DE LUZ

Cierra los ojos e imagina una hermosa esfera de protectora luz divina, del color que prefieras (blanca, dorada, violeta, rosa o como quieras) sobre tu cabeza. Luego visualiza un rayo luminoso que cae encima de ti, justo por la línea que atraviesa tu cuerpo, desde el centro del cráneo hasta las plantas de los pies. Visualiza dicho rayo vibrando, irradiando y expandiendo tus centros de energía, hasta llenar por completo tu campo de energía.

Esa hermosa luz llena tu campo energético con amor, invencibilidad y plenitud. Siente esa luz divina vibrando e irradiando a tu alrededor. Dicha luz va más allá de la belleza de tu campo energético para crear un pilar de luz divina que te hace fuerte, poderoso, energético. Di en voz alta “YO estoy divinamente protegido por la luz de mi ser”.

 

MEDITACIÓN QIGONG DEL TERCER OJO

Túmbate boca arriba cómodamente, con la cabeza sobre una almohada. Estira los brazos a lo largo de tu cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba. Las piernas deben estar en una postura natural, con los pies separados a la altura de los hombros. Deja que tus pies se relajen.

Cierra los ojos mientras sigues mirando el área de tu Tercer Ojo. Cierra la boca de manera que los dientes queden dentro de la boca, pero que ésta no tenga presión. Pon la lengua en el paladar con la punta tocando los dientes superiores. Respira lenta y profundamente, hinchando tu vientre. 

Luego, cuando inspires, imagina el genuino chi que sale de los cielos y penetra en tu Tercer Ojo hasta el centro de tu cráneo. Luego visualiza el chi irradiando desde tu cráneo hasta fuera, a través del Tercer Ojo, hasta llegar a una gran distancia (hasta los confines del Universo, por ejemplo). Respira una veinte veces. Después empieza a respirar de manera natural mientras visualizas un cielo sereno dominado por la belleza.

Cuando practiques esta meditación, tu cuerpo tenderá a moverse o agitarse de algún modo. Se debe a que estarás recibiendo información del Universo. A veces también pueden aparecer imágenes maravillosas en ese cielo visualizado. Si ocurre, no te alarmes. Es completamente natural. Esta meditación puede ayudarte a abrir el Tercer Ojo. Tranquilizarás tu mente, relajarás tu cuerpo y te quitarás de encima la fatiga.

 

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8, 9 y 10 de junio
Sant Esteve Sesrovires (Barcelona)

Si quieres aprender más de este y otros temas, te animo a venir al retiro que haremos los días 8, 9 y 10 de junio en la Masia Can Julià, en Sant Esteve Sesrovires, muy cerca de Barcelona.

¡Anímate! Quedan pocas plazas disponibles.

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1 comentario sobre “El tercer ojo

  1. Fabuloso. Me leì desde muy joven El tercer ojo, de Lopsang Rampa. Me apasionan estos temas.

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