Decide tú para que no lo hagan otros por ti

Una de las muchas citas atribuidas a Benjamin Franklin, considerado uno de los “padres fundadores” de los Estados Unidos, dice:

“La peor decisión es la indecisión”.

Y yo estoy convencido de ello.

Porque, ¿sabes qué pasa cuando nos cuesta demasiado tomar decisiones sobre cualquier aspecto de nuestra vida? Pues que, a menudo, nos estamos poniendo al servicio de los objetivos de aquellas personas que sí que toman las suyas propias.

¿No tienes claro a qué restaurante ir este fin de semana cuando salgas con tus amig@s? No te preocupes, alguien sí que lo tendrá e iréis a su restaurante preferido.

¿No te decides a dejar ese trabajo que tanto te agobia y en el que te pagan tan mal? Tranquil@, mientras más tardes en ponerte a buscar una alternativa, más contribuirás a incrementar el beneficio de tu jefe.

¿Te cuesta pedirle una cita a esa persona que tanto te atrae? Verás como pronto llega alguien más decidido y lo hace por ti.

Y es que debes tener clara una cosa. Cuando no tomas una decisión, en realidad estás tomando la decisión de no hacer nada.

AFRONTANDO NUESTROS MIEDOS

Hace tiempo, me solía atormentar una visión. Me veía a mí mismo, ya anciano, sentado delante de una chimenea encendida, con la mirada perdida, oyendo el crepitar de las llamas. Pensaba en todo aquello que podía haber hecho en la vida y que no llegué a hacer nunca por falta de decisión, por no atreverme a ello.

Sentía pánico.

Por suerte para mí, esta visión es ya solo un triste y lejano recuerdo. Con el pasar del tiempo, aprendí a tomar decisiones, perdiendo el miedo a ello. ¡Cuánto tiempo y energía me hubiera ahorrado si  lo hubiera empezado a hacer antes! Pero no, cada uno tiene su ritmo, su momento. Es necesario pasar un proceso que va desde ignorar al miedo a aprender a mirarlo a los ojos y retarle. Al principio, cuesta mucho. El miedo da auténtico miedo. Pero cuando aprendes a hacerlo, cuando te atreves, te das cuenta que no había para tanto. La mayoría de cosas que tememos en nuestras vidas no nos sucederán jamás. 

Pero, ¿por qué cuesta tanto a unos tomar decisiones y a otros tan poco?

Depende de muchos factores, entre otros, del tipo de personalidad que tienes, de lo que has visto hacer a tus padres, de las experiencias pasadas,…

Si dejaste un trabajo que no te gustaba y te costó encontrar uno nuevo, se comprende que ahora no te atrevas a hacerlo de nuevo.

Si tuviste una relación amorosa y acabó mal, es normal que ahora no te atrevas a empezar una nueva.

Pero, ¿hasta cuándo vas a esperar a hacerlo? Lo primero que debes comprender es que una mala experiencia del pasado no tiene que suponer el mismo resultado en el futuro. Vendría a ser algo parecido a aquello que pone en los folletos de los fondos de inversión: rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades iguales en el futuro. Pues lo mismo!

 

¿CÓMO SOLUCIONO MI INDECISIÓN PERMANENTE?

La respuesta a esta pregunta es fácil: practicando.

¿Y cuándo sé que debo tomar una decisión? También es fácil: cuando no estés bien, cuando tu brújula interior te diga que algo no funciona, que debe cambiar.

Aprender a reconocer las señales que nos da nuestro cuerpo y nuestro sexto sentido es esencial. Cuando lo hagas, verás que es un indicador infalible. Hay que hacerle caso.

Si eres de l@s que le cuesta horrores decidirte, aquí tienes una pequeña guía que, quizá, te pueda ayudar:

  • Contempla las diferentes opciones posibles que existen. A menudo, no son tantas como parece y  eso facilita la toma de la decisión.
  • Calibra por anticipado las consecuencias de tomar una u otra decisión. Ya verás como no son tan graves como creías, la mayoría de nosotros no somos neurocirujanos tomando una decisión en plena operación.
  • Empieza por decidir pequeñas cosas que hasta ahora decidían otros. Al principio, todos se extrañarán, pero seguro que con el tiempo agradecerán que lo hagas… y si no lo hacen, peor para ellos.
  • Da una oportunidad al destino. Cuántas cosas maravillosas no nos llegan a suceder nunca por no tomar riesgos.
  • Equivocate.  No tengas miedo, no pasa nada. Aprende de los errores, son la mejor escuela que existe en la vida.
  • Vuélvelo a intentar. Siempre, una y otra vez, hasta que salga bien. Como la mayoría de las cosas de la vida, con la práctica se mejora mucho.

 Para acabar, otra cita, ésta de Deepak Chopra:

“Sea que nos guste o no nos guste, todo lo que está sucediendo en este momento es producto de las decisiones que tomamos en el pasado”.

 

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2 comentarios sobre “Decide tú para que no lo hagan otros por ti

  1. Val més penedir-se d’alguna cosa que has fet que d’alguna que no has fet ….

    Una persona em va dir això fa molts anys i penso que és de les millors coses que m’han dit mai ….

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