DESMONTAR EL PERSONAJE

¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?

Son las preguntas universales, las que más o menos todo el mundo se ha hecho en algún momento de su vida. Pero las respuestas no están tan claras. Para much@s, hay un ensordecedor silencio que nada responde. Para otr@s, las respuestas son muy variadas y de naturaleza muy diversa.

Pero parémonos a pensar un poco al respecto en la primera de esas preguntas:

¿QUIÉNES SOMOS?

Podemos pensar que somos el nombre que nos pusieron al nacer.

Podemos creer que somos el cuerpo físico que habitamos.

Podemos responder que somos la profesión que tenemos.

Podemos intuir que somos el producto de una familia concreta.

Podemos orgullecernos de ser el resultado del país en el que hemos nacido.

Podemos imaginar que somos un conjunto de características que nos definen, como la edad, la raza, el sexo, la altura, el color de ojos y pelo, etc.

Hay algo que muy a menudo viene a mi cabeza. ¿Cómo sería yo si hubiese nacido en otro lugar, en otra familia? ¿Tendría la misma ideología, los mismos gustos? ¿Y si fuese una mujer? ¿Y si fuese de raza negra? ¿Y si fuese enano? ¿Y si fuese discapacitado?

Es difícil saber lo que hubiéramos sido si no fuéramos lo que somos. También es difícil saber qué parte de lo que somos nos viene por los genes, qué parte por la educación recibida y qué parte por la influencia del entorno.

Pero entonces, si aceptamos que genes, educación y entorno nos moldean, nos influyen, quizás también debamos aceptar que, en origen, es posible que no seamos tan diferentes un@s de otr@s, que seamos casi lo mismo.

De hecho, eso es exactamente lo que yo pienso, la conclusión a la que he llegado con los años:

  • Somos energía, procedente del mismo lugar y con similares objetivos.
  • Encarnamos en un cuerpo físico para poder vivir la experiencia de la vida, para poder aprender lo que sea que hemos venido a aprender.
  • Elegimos dónde nacer, cuándo nacer y en qué familia nacer. Eso es muy importante dependiendo de los objetivos que tengamos.

Y una vez que ya estamos en esta vida:

  • Adoptamos la cultura del lugar donde hemos nacido.
  • Aprendemos el idioma de nuestra familia y del lugar donde vivimos.
  • Adquirimos los valores que nos transmite nuestra familia.
  • Nos educan de acuerdo con un programa de estudios aprobado por el Estado.
  • Nos impregnamos de lo que vivimos con nuestros amig@s.
  • Desarrollamos nuestra personalidad a partir de todo lo anterior y del grado de criterio propio que seamos capaces de conseguir.

Y eso estaría muy bien si llegado el momento tod@s fuésemos razonablemente felices, tod@s viviéramos la vida con alegría y satisfacción. Pero no descubro nada si afirmo que eso no es así para una inmensa mayoría de personas, para las que la vida es una terrible carrera de obstáculos.

Probemos algo… Probemos a quitarnos capas… Capas que nos han ido o nos hemos ido poniendo a lo largo de los años, desde el mismo momento de nuestro nacimiento.

Probemos a discernir cuáles de estas capas nos están asfixiando y no nos permiten avanzar.

Averigüemos cuáles de estas capas hemos heredado de nuestros padres o del lugar en el que hemos nacido.

Atrevámonos a soltar lastre, a dejar atrás todo aquello que no nos pertenece y que nos está impidiendo vivir la vida que nos merecemos.

En definitiva, quitemos las máscaras al personaje que hemos construido con los años hasta encontrar aquello que auténticamente somos, nuestra esencia, más allá de lo que se supone que debamos ser, de lo que los demás esperan que seamos. Nuestra vida es nuestra, nos pertenece, y cuando la vivimos de cara a los demás, pasamos por ella sin permitirnos ver la belleza que hay en cada uno de nosotr@s.

Desmonta el personaje. Sé tú mism@. El esfuerzo bien valdrá la pena.

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1 comentario sobre “DESMONTAR EL PERSONAJE

  1. Lo triste es que creo que, a mucha gente les van bien las máscaras ya que les quita responsabilidad.

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